domingo, 15 de febrero de 2015

La Eucaristía dominical, lugar de encuentro

Capilla del Centro de Acogida de las Personas Sin Hogar "Nuestra Señora del Otero"
El Centro de Acogida “Nuestra Señora del Otero” para personas sin hogar de Cáritas es un lugar de paso para muchas de las personas que recaen allí. La mayor parte de ellas, permanecen en el conocido albergue dos o tres días y continúan su vida, en muchos casos, de albergue en albergue. Pero hay un pequeño porcentaje de estas personas que el verse en la calle y ser acogidos y atendidos en el centro, es para ellos un punto de inflexión, en el que pararse y reconstruir poco a poco los derroteros por donde quieren encauzar su vida y el centro de acogida se convierte en su hogar. Aquí les ayudan a formalizar los trámites necesarios para tener sus papeles en regla, seguir los tratamientos médicos (si los necesitan), solicitar las prestaciones correspondientes y formarse a través de cursos o talleres.
Todo este proceso no es fácil pero algunas personas que han hecho de la calle su vivienda habitual, lo han conseguido, y hora viven en pisos e inician un nuevo camino hacia la inclusión en la vida ordinaria de la sociedad. Para estas personas es necesario conseguir un trabajo, sentirse queridos y sobre todo, necesitan ser escuchados y tener a alguien con quien conversar. Y el centro de acogida también ayuda en esta cuestión.

Aunque resulte extraño, la Eucaristía dominical en el Centro de Acogida es uno de esos momentos de encuentro. Celebrar la Eucaristía, supone acercarse a la Palabra de Dios, comprenderla y comentarla, estar cerca del Padre, sentirse querido, perdonado, acogido... El momento de la Eucaristía es sanador, serena el alma y para muchos de estas personas, es el momento más esperado de la semana, es un lugar de encuentro. La capilla del centro está abierta a todo aquel que quiera acercarse, cada domingo es un desafío porque los fieles no son fijos, a veces se juntan una decena, otras veces menos, habitualmente participan también voluntarios del centro, pero lo importante, no son la cantidad de sillas ocupadas, lo esencial es que Dios ocupa los corazones de estas personas necesitadas de misericordia.

viernes, 13 de febrero de 2015

No queremos acostumbrarnos

Las organizaciones de la Iglesia católica en España y en Marruecos involucradas en la acogida, acompañamiento y defensa de los derechos y la dignidad de los personas migrantes queremos expresar una vez más nuestra grave preocupación y dolor ante los lamentables sucesos que se agolpan en los últimos días, donde son de nuevo triste motivo de actualidad informativa la muerte y el sufrimiento de miles de hombres y mujeres que huyen de las guerras, el hambre y la pobreza de sus países de origen. A todos ellos les transmitimos nuestra solidaridad y cercanía fraterna. 

No queremos acostumbrarnos a la repetición de sucesos como estos, que nos hablan de historias de desesperación encarnadas en personas que, por falta de medios en las unidades de socorro, mueren ateridas de frío tras ser rescatados; de desalojos violentos de cientos de subsaharianos en los montes próximos a Melilla para ser objeto de traslados forzosos y abandonados luego a su suerte; de prácticas ilegales en las fronteras, que lesionan derechos y que son cuestionadas por instancias de la Unión Europea; de la escasa voluntad política por esclarecer sucesos, como el caso de El Tarajal, en los que han perdido su vida seres humanos que escapaban de la violencia o las condiciones de miseria; y de la puesta en práctica de extrañas figuras jurídicas que intentan defender expulsiones injustificables, como la disposición adicional introducida en el Proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana que pretende legalizar las expulsiones sumarias.

En este sentido, los obispos españoles, en su mensaje para la Jornada Mundial de Migraciones de este año señalan: "Nos adherimos a la denuncia contra cualquier actuación en que no se tengan en cuenta los derechos humanos. Pedimos que se cumplan los tratados internacionales y se verifique, al menos, si las personas pudieran ser acreedoras del asilo político, ser víctimas de la ´trata´ o necesitadas de asistencia sanitaria urgente”. 

Y como no queremos acostumbrarnos a esta indigna respuesta que desde el Norte nuestros Estados vienen dando al drama y las injusticias que provocan el éxodo de todas estas personas del Sur, una vez más levantamos nuestras voces para lanzar un grito urgente a nuestras comunidades cristianas y
a toda la sociedad para que no nos habituemos a asumir esa realidad como algo inevitable. 

Nos sentimos interpelados a insistir en la denuncia de Francisco sobre la “globalización de la indiferencia”, porque estamos convencidos de que ninguna gestión de las fronteras nacionales puede justificar el desprecio hacia la dignidad de la personas. “Que a nadie le falte el socorro necesario”, ha afirmado el Papa estos días, tras la muerte en aguas del Mediterráneo de más de 200 personas que intentaban atravesar el Canal de Sicilia. 

Queremos alertar a toda la ciudadanía, y especialmente a la comunidad cristiana, para que, a la luz de estos hechos, nos preguntemos por la fidelidad a nuestros valores más profundos y a recordar que quienes vemos en las noticias son hermanos nuestros: hombres y mujeres, padres y madres de familia, jóvenes estudiantes, menores incluso. No podemos ignorar que el dolor que vemos lo provocan en gran medida la pobreza y el mundo injusto que tenemos, y las decisiones que se toman, en el marco de unas políticas migratorias que olvidan la dignidad humana, tanto en los ámbitos nacional y europeo como en países de tránsito con quienes presumimos de mantener unas estrechas relaciones de hermandad y cooperación. 

Estamos firmemente convencidos en que todo este sufrimiento es evitable. Por ello, exigimos a los responsables de la toma de decisiones ejecutivas, legislativas y judiciales la debida coherencia y respeto con los derechos humanos y con la más elemental dignidad que merece toda persona. Y como no queremos acostumbrarnos, no podemos permanecer indiferentes ante la indignidad que supone este goteo incesante de dolor e injusticia. Alentamos a todos a sumarse a esta actitud de indignación cívica y a seguir manteniendo viva la llama de la acogida y la hospitalidad para todos esos hermanos y hermanas que huyen en busca de un mejor futuro, y que nos preguntan “¿qué has hecho con tu hermano?”.

miércoles, 11 de febrero de 2015

Entrevista en Onda Cero Castilla y León al director de Cáritas y a la responsable del Centro de Acogida de las Personas Sin Hogar


Compartimos con vosotros la entrevista que ayer, 11 de febrero, David Frechilla y Clara Saavedra hicieron -para la emisión regional de Onda Cero- a Juan José Martínez (Director de Cáritas Palencia) y Emilia Pascual (Responsable del Centro de Acogida a Personas sin Hogar).








domingo, 8 de febrero de 2015

8 de febrero: Primera Jornada Internacional de Oración y Sensibilización contra la trata de personas

El Papa Francisco ha denunciado de forma rotunda y reiterada la trata de seres humanos, una práctica que ha definido como un “crimen contra la humanidad”. 
 
Respondiendo a su llamada, el Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, el Pontificio Consejo de Justicia y Paz y la Unión Internacional femenina y masculina de Superiores Generales convocan este año, el 8 de febrero, la Primera Jornada Internacional de Oración y Sensibilización contra la Trata. La fecha elegida coincide con la fiesta de Santa Josefina Bakhita, una esclava de origen sudanés que, al ser liberada, se convirtió en religiosa y fue canonizada en el año 2000, símbolo de esperanza y libertad.
 
El primer objetivo de esta iniciativa es crear mayor conciencia sobre este fenómeno global para impulsar una movilización que llegue a todos los rincones del mundo y permita reflexionar sobre las situaciones de violencia e injusticia que viven tantas personas que hoy en día se ven privadas de libertad y de dignidad. Hablamos de las víctimas del grave delito de la trata, pero, también, de las situaciones de pobreza y vulnerabilidad en las que se ven inmersas y que las convierten en simples instrumentos para el lucro de otros.